Tenía llena la cabeza de inquietudes. Me sudaban las manos y estaba con sentimientos encontrados entre nerviosismo y expectativas. Cada segundo que pasaba, lo sentía como un minuto. Estaba sentado en una silla -algo incomoda para el lugar-, dentro de un salón para reuniones en el Palacio del príncipe Mohamed bin Salmán -quien amablemente presto su palacio para el evento al que había logrado ir- sosteniendo una taza de té negro que, paradójicamente, calienta las manos pero no logra quitar el frío de los nervios. Este momento no es un momento cualquiera; es el preludio de un encuentro que para mi es inolvidable, mi primera reunión con el cofundador de Apple Steve Wozniak.
Los nervios no me dejaban pensar, solo se me ocurrían preguntas tontas -como por ejemplo «¿Por qué el cargador del Magic Mouse 2 esta en la parte de abajo?» 🫠- pero para mi, pocos momentos en mi vida se pueden comparar a este y en poder sentarme a charlar con él en varias ocaciones y escuchar de primera mano todas las historías de los desafíos enfrentados y como los superaron atravesando momentos de duda, de temor y por su propio valle de la muerte.
Todo comenzó cuando logré ser aceptado a una beca para estudiar diseño de productos digitales con algunos emprendedores tecnológicos «exitosos» -por ejemplo, aprender del fundador de Netflix cómo fueron los retos de diseño e infraestructura tecnológica cuando decidió pasar de DVDs físicos a streaming por la web- y dentro del programa, estaba el curso de 2 días con Wozniak.
Estaba sentado en la tercera fila del lado derecho -ya no encontré lugar en el centro del auditorio- estaba maravillado con las anécdotas que él contaba, con lo magistral del detalle de las clases de diseño que estaba impartiendo, cuando llego a mi teléfono, vía WhatsApp el mensaje que venía esperando desde hacía días: «El Sr. Wozniak lo atenderá al finalizar esta disertación». ¡No podía creerlo! no se cuantas personas habían aplicado, pero Woz había ofrecido tener charlas personales con algunas personas al finalizar cada disertación durante el programa y básicamente, la mecánica era que debíamos enviar algunas preguntas y/o algún texto del por qué queríamos hablar con él en privado. A partir de ese segundo comencé a sentir esa mezcla de nerviosismo y emoción que precede a una cita o a una entrevista de trabajo. Te encuentras repasando mentalmente las preguntas que podrías hacer, las ideas que quisieras compartir, y al mismo tiempo, te preguntas cómo será en persona. La idea de estar frente a alguien cuyas decisiones han cambiado el curso de la tecnología y la forma en que interactuamos con el mundo es abrumadora.

Cuando por fin logré estar en la sala de espera, no podía dejar de pensar en si mis preguntas iban a ser lo suficientemente buenas, me cruzaron por la cabeza todas las inseguridades que me han seguido durante toda la vida, estaba tratando de construir la mejor frase para presentarme y no estar diciendo «soy tu fan, o soy tu mas grande admirador» y no dejaba de pensar en esta escena de la película Kung Fu Panda:
Ya no me dió tiempo de nada más. Se abrieron las puertas y entró al salón con una cálida sonrisa. Le dije «Señor Wozniak, es un gusto poder conocerle. Llevo muchos años leyendo sobre usted y en cómo, por medio de su desarrollo en ingeniería y sus diseños, cambiaron en mundo de las computadoras personales». En ese momento dejo de sonreír un poco, se me quedo viendo de arriba a abajo -cabe decir que yo iba muy desaliñado. Iba en Jeans, y un suéter medio informal- y me dijo en tono serio: «Creo que te equivocaste de Steve» haciendo referencia a que probablemente me refería al otro genio cofundador de Apple, Steve Jobs. No me quedo otra que sonreír y decirle «no no no no, tengo al Steve correcto delante de mi. ¿No fue usted el único ingeniero que trabajo en el diseño y programación de Apple I?, así que si señor Wozniak, creo que estoy frente al Steve correcto» por lo que me sonrió, me extendió su mano con una gran sonrisa y me dijo unas de las frases que mas atesoro: «Por favor, mis amigos me dicen Woz. Siéntate… platiquemos». -y no les voy a mentir. yo estaba así –> 🥰- Pasamos de una reunión programada de 10 minutos a una conversación de casi 35 minutos en dos ocaciones diferentes por lo que les resumo los puntos principales que pude aprender en esos días:
- Ser curioso para poder innovar: Aprendí que la innovación genuina surge de una curiosidad insaciable -osea, de tanto estar pensando en esas necesidades de negocio que has identificado y que no te dejan dormir-. En lugar de perseguir la innovación por el éxito comercial o el reconocimiento, su enfoque se arraiga en la pura satisfacción de resolver problemas y explorar los límites de lo posible. Este enfoque es un recordatorio de que las mayores invenciones a menudo nacen de la pasión personal, no de la ambición de mercado.
- El Valor de la Simplicidad: osea, menos es más y en un mundo donde lo complejo se confunde con lo sofisticado, Wozniak nos recalco mucho el siempre buscar un compromiso con la simplicidad. Diseñó el Apple I con una elegancia minimalista, demostrando que la simplicidad mejora la usabilidad y la vida para el usuario ya que claridad y la simplicidad son a menudo el camino más directo hacia una mejor experiencia de usuario y la funcionalidad.
- Perseverancia ante el Fracaso: La trayectoria de Apple no ha estado sin fracasos. Sin embargo, aprendí que la capacidad para perseverar y aprender de estos momentos define nuestro carácter y nuestro éxito. Esta lección es crucial en una era de gratificación instantánea, donde el temor al fracaso a menudo paraliza la acción.
- Trabajo en Equipo y Colaboración: Woz me contó algunas anécdotas sobre su sociedad y forma de trabajo con Steve Jobs y en como lograron fusionar las habilidades técnicas de uno con la visión empresarial del otro logrando cambiar el mundo tecnológico. Esta lección subraya la importancia de combinar diversas habilidades y perspectivas, reconociendo que el todo es, de hecho, mayor que la suma de sus partes.
- Mantenerse Fiel a Uno Mismo: ¿Cuáles son tus valores? fue su respuesta a mi pregunta sobre cómo lograban manejar la cultura organizacional en Apple. me pregunto mucho sobre mi visión, mis creencias, mis reacciones a ciertas cosas y sobre todo me enfatizo mucho el riesgo, sacrificio y ganancias que lleva tomar caminos menos convencionales. Esta integridad personal es una brújula que nos guía no solo en los negocios, sino en la vida. Nos enseña que el éxito verdadero y duradero viene de saber quién eres y lo que representas.
- La Importancia de la Educación y el Aprendizaje Continuo: Finalmente, Woz me habló sobre la importancia de la educación y el aprendizaje continuo. Me recomendó hacer un compromiso conmigo mismo en siempre buscar temas de capacitación para estar actualizado y leer al menos 15 minutos al día porque siempre hay más que aprender y formas de crecer dentro de un mundo de cambios rápidos y desafíos globales.
La última frase que Woz me dijo ya despidiéndose de mi fue: «El mundo se crea con innovación y trabajo en equipo. Sé un líder con integridad y humanidad»
