Como seguir importando cuando nadie quiere ir al banco

Esto puede ser cualquiera de nosotros saliendo de casa una mañana cualquiera. Compramos nuestro flat-white -Este es el que generalmente compro así que lo puse como ejemplo jajaja- y pagamos con el móvil, pedimos un Uber que se paga solo sin que hagamos nada mas que bajarnos y la mensualidad o anualidad de nuestro streaming favorito se renueva sin que levantemos un dedo. Nada de esto nos exige “ir al banco” porque HOY la banca sucede en nuestro bolsillo y no detrás de una ventanilla. Como dicen en mi pueblo -y es el título que le quería poner al artículo pero no me anime- banking everywhere, never at a bank”.

Durante años, la gente fue al banco porque era lo que había. Pero cuando aparecen opciones -apps, wallets, pagos automáticos dentro de las apps que mas se utilizan- las prueban. No es ideología: es comportamiento. Estudios que se han hecho post pandemia ya muestran que 1 de cada 3 jóvenes esta listo para cambiarse de banco en los próximos 90 días y que 53% no ve diferencias reales entre su banco y los demás, lo que representa una combinación complicada para la lealtad por inercia. –Para quienes son nuevos con este término, la Lealtad por Inercia es: un comportamiento de compra o fidelidad de marca caracterizado por una alta repetición de compra pero sin un compromiso emocional o preferencia real hacia la marca, producto o servicio-.

Al mismo tiempo, cambió la forma de relacionarnos con el dinero: los millennials consultan o usan su App de banco 8.5 veces al mes desde el móvil (casi el triple que generaciones mayores), y la relación dejo ya de ser monógama: hoy el consumidor típico reparte su vida financiera entre varios actores -en promedio, 3 o 4 entidades financieras incluyendo alguna wallet- y se mueve hacia quien resuelve con menos fricción.

En este contexto, la banca no está “en jaque” porque deje de crecer, sino porque dejó de ser la única puerta. Si no ofrece valor claro y experiencias sin fricción, el cliente cruza a otra puerta en un par de minutos.

El error de construir un pastel al revés

Durante años, la industria construyo por “capas”: primero la sucursal, después el cajero, luego la web, y al final el móvil -por eso habla de «canales»-. Así nació un pastel alto… pero inestable. Cada capa habla su propio idioma y el cliente siente la fricción.

La vuelta del pastel es simple de entender ejemplificando con una casa: el piso debe ser digital. No es “una app bonita encima”, sino el cimiento sobre el que se colocan todas las demás piezas (app, web, call center, ATMs, incluso la sucursal). Cuando la base es digital:

  • Todo ocurre en el mismo lugar (para el banco y Cooperativa) aunque aparezca en mil lugares (para la persona),
  • Las promesas de “simple, rápido y claro” dejan de ser marketing y se vuelven rutina.

¿Qué significa eso en español?

Piensa en tres movimientos directos:

  1. De productos a momentos de vida
    No “vendo cuentas y créditos”, resuelvo situaciones: pagar servicios, recibir remesas, cobrar ventas, tapar un hoyo de fin de mes, ahorrar sin pensar. -ya que no tenemos la cultura- y estar en donde ocurre la vida (chat, comercio, transporte, gobierno digital), ahí debe aparecer tu banco o cooperativa.
  2. De canales a puertas de entrada
    App, WhatsApp, web, POS, sucursal: son puertas que llevan al mismo corredor. El cliente entra por donde quiera y vive el mismo flujo, con la misma claridad.
  3. De trámites a decisiones en segundos
    En vez de “dejar la solicitud y volver”, el sistema decide al instante: verifica identidad, evalúa riesgo, autoriza, mueve el dinero y avisa. Todo en abrir y cerrar de ojos.

Una jornada con banca invisible (desde el lado del banco o cooperativa)

  • 7:45 a. m. Un cliente pide un Uber o servicio similar. Para el cliente simplemente es pedir un servicio de transporte; para ti es: identificar, autorizar, descontar, notificar y dejar constancia.
  • 12:10 p. m. Le llega una remesa. En su pantalla: “Disponible”. En tu Back: conversión clara -tipo de cambio y compensación-, registro y una sugerencia amable para guardar una parte.
  • 8:20 p. m. Compra en línea. el cliente mira una confirmación; tú haces tu trabajo: prevención de fraude, conciliación y cierre del día.

    Si ese “tras bambalinas” es suave, el cliente no “usa” tu banco: vive mejor con él.

Cómo se preparan bancos y cooperativas (sin laberintos)

A. Elige dos dolores y domínalos: Paga servicios y remesas; o cobros y microcrédito. Lo que elijas, hazlo impecable antes de abrir otro frente.

B. Inscripción en minutos, sin papeles: Prueba de vida, verificación básica y límites prudentes de inicio. El resto se gana con uso y buen comportamiento.

C. Un solo flujo, muchas puertas: La misma experiencia debe funcionar en app ligera, WhatsApp, web y, si toca, en ventanilla. El cliente no debería notar la diferencia.

D. Pagos cotidianos que “solo pasan”: QR interoperable, links de cobro para negocios pequeños, débitos programados y confirmaciones claras antes de pagar.

E. Remesa que educa sola: Cuando entra el dinero, ofrece -sin sermones- guardar un porcentaje en un “sobre” de ahorro y mostrar gastos fijos cercanos.

F. Crédito pequeño y responsable: Montos modestos, plazos cortos, calendario entendible, posibilidad de prepago sin pena. La decisión debe poder explicarse.

G. Mide lo que importa: Menos “descargas”, más vidas resueltas: ¿cuántos pagaron sin fricción?, ¿cuánto tardó el alta?, ¿cuántos vuelven cada mes?, ¿cuántas transacciones fallan?, ¿cuánta gente joven o de teléfonos básicos estás incluyendo?

Lo que sí y lo que no

Sí:

  • Lenguaje claro, tarifas por adelantado y confirmaciones comprensibles.
  • Canales que se ayudan: si la app falla, que WhatsApp o la sucursal continúen el mismo caso sin tener que explicar múltiples veces la historia.
  • Equipo centrado en “momentos” y no en productos: un grupo dueño de “Pagar Servicios” del inicio al final (UX -experiencia-, APIs, riesgo, conciliación, NPS).

No:

  • Digitalizar papel (formularios escaneados, fotos de firmas).
  • Lanzar diez cosas a medias; mejor dos perfectas.
  • Tratar “inclusión” como campaña: debe venir de fábrica (funcione con poca señal, consumiendo pocos datos y en lenguaje cercano).

Ser invisible para ser imprescindible

La banca que seguirá importando no es la que suma sucursales ni la que grita desde una app, sino la que se vuelve capa: invisible a simple vista, imprescindible en cada gesto. Construir sobre cimientos digitales no es una moda; es la única forma de cumplir lo prometido una y otra vez, sin fricción, para que la gente no piense en el banco… porque está ocupada viviendo.

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Boris Lemus
Boris Lemus

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